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Proyecto Educativo

Principios Pedagógicos

La Escuea «El Barranquet» es un espacio respetuoso que acoge niños/as desde los 9 meses hasta los 3 años. Sentimos que la educación debe ser una tarea compartida entre las familias y las educadoras. Familias y educadoras acompañamos y respetamos los procesos de vida de los niños, su manera de ser, sus necesidades, sus deseos, sus sentimientos.

Nuestra mirada está puesta en el presente. Queremos preservar su sensibilidad hacia ellos mismos, hacia los demás y hacia su entorno; su autonomía; su autenticidad, curiosidad y exploración del mundo.

Es necesario que los aprendizajes parten de sus propios intereses, que sean los protagonistas de sus propios aprendizajes, y los adultos facilitamos que así sea, respetando sus ritmos individuales.

Damos mucha importancia al juego libre. Facilitar los momentos de movimiento y juego espontáneo favorece que cada uno pueda vivir las experiencias que más le interesa y necesita en cada momento de su desarrollo, confiando en su capacidad para hacerlo

Nos basamos en el principio de libertad para que cada niño decida los caminos que lo llevarán hacia unos aprendizajes llenos y confiamos en los límites para garantizar y asegurar una convivencia satisfactoria entre chicos, familias y educadoras.

Principios que fundamentan nuestro proyecto educativo

. La ESCUELA es un ESPACIO de NIÑOS.

. Entendemos a cada cual como persona DIVERSA y respetamos la diversidad. Posibilitamos que cada persona (niños y adultos) puedan MOSTRAR sus MAYORES TALENTOS.

. El acompañamiento con respeto y cura, el DIÁLOGO AMABLE.
. La FORMACIÓN continuada del equipo docente y los espacios de formación abiertos a las familias.

. La OBSERVACIÓN, la documentación y la escucha para acercarnos al mundo de los niños. La relación niño-adulto a diferentes distancias.
. Un PROYECTO educativo DEMOCRÁTICO y PARTICIPATIVO.

. Respetamos las raíces y la IDENTIDAD de cada niño.

. ACOGEMOS a las personas que entran a formar parte del proyecto para que se puedan sentir parte.

. El respecto a la LIBERTAD de MOVIMIENTO y a la conquista de la autonomía.
. La importancia de ofrecer un entorno adecuado.

. El valor de la estabilidad y de la regularidad en la relación personal y en el entorno en que viven los niños, como fuente de seguridad y de inicio de las nociones de espacio y tiempo.

. La atención de la calidad y el respeto por el ritmo de desarrollo individual de cada niño. La importancia de los estadios de intentos o de ensayos de experiencias.
. El peligro de las intervenciones de estimulación que “fuerzan” el ritmo individual del niño.

. El valor de las actividades de la vida cotidiana:

– La comunicación verbal de todas las actuaciones que el adulto hace con el niño. El adulto pone palabras a todo lo que va haciendo el niño, le explica todo lo que ocurre en su entorno.

– La suavidad de los gestos, tacto, caricias. Movimientos suaves de balanceo, lejos de sacudirlo.

– La petición de la participación y la espera atenta de su colaboración, pidiéndole permiso, adecuándonos a su ritmo en todas las actividades cotidianas de alimentación, de higiene, de vestido, de sueño, de control de esfinteres, etc.

– El respeto por la intimidad del niño y los momentos de la no intervención del adulto, evitando la presión de la intervención continuada o la de diferentes adultos a la vez.

. Para tener cuidado del niño el instinto es importante, pero también se necesita formación.

“Entendemos al niño como una persona que desde el nacimiento es comprendida como un ser completo, constructor activo, aquí y ahora, de sus relaciones en cada uno de sus estadios y no sólo un proyecto futuro a acontecer, a construir o a destruir.”

Acompañamiento Emocional

Consideramos que el acompañamiento emocional respetuoso es fundamental para que los niños se sienten queridos y suben crecer siendo ellos mismos.

Los aceptamos y amamos tal como son, respetando su ritmo y emociones, adoptando una actitud tranquila y sin prisas.

Es necesario que los niños puedan reconocer sus emociones, expresarlas y sobre todo no categorizarlas. No hay emociones buenas ni malas, puesto que todas sirven para un proceso de autosuperación (sólo si nos sentimos tristes o insatisfechos, etc) podremos modificar la situación que nos hace estar así, avanzando en nuestros caminos. Si las podemos canalizar de forma constructiva, las emociones son un gran motor de crecimiento. Es muy importante para nosotros tener en cuenta los procesos emocionales por los cuales está pasando el niño.

Nuestra propuesta es que esta sensibilidad se integre dentro de todas las actividades del proyecto. La pròpia dinámica ya propicia el trabajo emocional del niño puesto que:

. No hay juicios de valor (eres malo/bueno, esto no se hace así, eres lento…)
. Los límites se trabajan desde el respeto y el acompañamiento, nunca desde el juicio. Partimos de la idea que la desaprobación bloquea a las personas. Son necesarios para que cada niño pueda desarrollarse sin afectar a los compañeros y compañeras.

. No hay ni castigos ni recompensas.

. Se respeta el ritmo de cada niño, no hay processos estandarizados. Si nosotros confiamos en ellos/as y sus capacidades y somos capaces de transmitir esta confianza, esto puede favorecer su aprendizaje.
. Relacionarnos desde la aprobación fomenta la autoestima y el desarrollo propio y del otro. Todos los niños se tienen que sentir aceptados y respetados.
. Se trabaja la autoconfianza, la autoestima y la autodisciplina, puesto que va logrando retos y solucionándolos por sí solo. Por eso es necesario que las actividades sean adecuadas a su nivel de desarrollo.

. El adulto interviene en los conflictos como moderador. Marca las pautas para que cada uno pueda expresar el que siente sin hacer uso de la violencia.
. El adulto NUNCA hace JUICIOS, pero si que interviene para que el niño pueda expresar lo que le gusta y el que no, y en la primera infancia, puede dar alternativas para no hacer uso de la violencia.

. Se fomenta la autoregulación del sueño, del hambre, del control de esfinteres, de la sed… El niño tiene que saber escuchar su propio cuerpo para poder hacer aquellas cosas que necesita en el momento que lo necesita, encontrando a su disposición todos los elementos para cubrir sus necesidades.
. Se fomenta la responsabilidad. Las propuestas y actividades diarias  sirven para que el niño tenga cuidado de su ambiente, de sí mismo y contribuya en el cuidado del espacio y en el bienestar de los otros. También se fomenta el orden.
. Siempre se trabaja desde la serenidad, la calma y la paz. Todo esto genera un espacio de seguridad emocional.

Damos mucha importancia a la participación, tanto de los padres como de la sociedad, solicitando su colaboración con objeto de trabajar coordinadamente.

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

La resolución de conflictos se entiende como una oportunidad que se le presenta al niño de experimentar y aprender a extraer conclusiones de sus dificultades y encontrar soluciones. Esto no quiere decir que los adultos cuando hay alguna agresión no hagamos nada. Nuestro rol consiste simplemente de garantizar la seguridad de todos/as.

Creemos que el acompañamiento del conflicto es muy importante. Es un acompañamiento desde el amor y el respeto, un refuerzo por todos los implicados en el conflicto. Les damos herramientas para que puedan solucionarlos sólos, encontrando una solución común.

Sobre todo, nos tenemos que dejar guiar por nuestra intuición y por aquello que pide el momento. Tenemos que estar muy cerca de ellos y anticiparnos, esto si actuando siempre desde el amor y el respeto, sin prejuicios.
En principio, un conflicto se resuelve por si mismo, sin necesidad de actuar los adultos a pesar de que nos mantenemos cerca para qué no se produzcan agresiones demasiado fuertes. Muchos problemas se resuelven por sí mismos. También depende de cómo vemos a cada niño. Si sentimos que está especialmente sensible, activo, tal vez intervendremos antes. Si se ha producido una agresión, acogemos al agresor y al agredido por igual. Intentamos no moralizar. Protegemos a aquel que se encuentra en desventaja, ofreciéndole opciones de expresar su sentir “no me gusta que…”.

CONFLICTOS FRECUENTES:

* Pulsión agresiva innata

* Por un objeto

* Para comunicarse

* Autoafirmarse/ marcar su territorio

* Defenderse

* Etapa del egocentrismo por excelencia

Los niños no son conscientes de hacer daño al otro. Si hacen, es porque en aquel momento no pueden hacerlo de otra manera. La agresión es un impulso no consciente y, por lo tanto, como adultos no podemos juzgarlo. El que necesitan en aquellos momentos es una pauta, un modelo a seguir, una norma para resolver los conflictos sin llegar a la agresión (alternativa).
Es decir, que el adulto se mueve en una doble acción de impedir y de acoger, de crear una relación afectiva, imprescindible para ayudar al niño, al mismo tiempo que muestra unos límites firmes.

Se trata de acompañarlos con mucho contacto, poniendo límite físico.
Un niño que provoca con frecuencia el conflicto es normalmente por una pulsión muy fuerte, por descubrir formas de comunicación y por una necesidad no cubierta.

Intentamos bloquear el objeto para abrir comunicación y contacto visual.
Cuando un niño quiere un objeto que tiene otro hay malestar, con lo cual les decimos que lo piden. No obligamos a los niños a compartir si no quieren. Normalmente no quieren un objeto porque lo tiene el otro niño, sino por la acción que se hace con aquel objeto, está en juego, se mueve, hay acción.
CONSIDERACIONES:
Observar:
Cuando se produce un conflicto, en ocasiones el adulto se acerca a la situación elaborando ya un discurso de aquello que ha pasado y, incluso a veces buscando una solución. Es importante respetar los silencios y acompañar desde la presencia dejándolos que sean ellos, los que lo solucionan.
Moderar: El adulto guia, no resuelve.

Respetar: Cualquier razón es buena y la gravedad que tenga cada cual, es la que tiene. Es fundamental la empatía (es normal que te sientas así)
Protección: Cuando el conflicto es un objeto, el adulto pondrá las manos sobre el mismo, bloqueándolo hasta que no sea motivo de conflicto.
Aceptación: Aceptar el conflicto como es. Sólo el protagonista sabe la gravedad del mismo.

Inmediatez: La resolución del conflicto tiene sentido en el momento que ha pasado. No se ha de alargar en el tiempo ni reabrirlo una vez se ha solucionado. Los niños viven el momento presente “ahora” y los conflictos son situaciones de aprendizaje.

Tiempo: Estas situaciones se han de acompañar desde la calma, sin prisas. Requieren miradas, silencios, que sientan que estamos allí para acompañarlos. Todas las demás cosas pueden esperar.